Dying Young resultó toda una sorpresa, siempre trato de huirle a las películas protagonizadas por Julia Roberts y aquí la encontré muy correcta. Pues es de esos dramones trágicos que tanto me gustan, una historia bien sencilla bellamente contada, y aunque hay partes demasiado empalagosas nunca cae en lo verdaderamente hartante. A destacar la hermosa música de James Newton Howard y la excelente actuación de Campbell Scott que se come por completo a la Roberts, aunque al final los dos terminan siendo el alma de la cinta. Me entusiasmé con la historia, me preocupé por sus personajes y lloré, no se puede pedir más.
Cuando la ví por primera vez me encantó. Esta película tiene un no sé que que hace que puedas verla cien veces más y no te canses. Y creo que ese no sé que podría ser las buenas actuaciones de la pareja principal, más la química de ambos. Y lo importante es que no es una película del otro mundo, no es un super guión, una historia común y corriente muy bien realizada. Con buena música y excelente uso de la luz para recrear los sentimientos y padecimientos del enfermo.