Nueva versión de una película clásica de Disney que no he tenido ocasión de ver pero que, en cualquier caso, se deja ver con facilidad, pese a su largo metraje y pobres interpretaciones, gracias, quizás, a la colaboración como guionista de David Swift, el director del film original... Pese a la latente defensa de la familia en el sentido más tradicional, puede quedarse uno con la reivindicación de que todo amor o relación puede tener, ¿por qué no?, una segunda oportunidad.