Típica película de superación personal no exenta de moralina. Destaca la aparición del añorado antihéroe Brad Davis (gigantesco en "El expreso de medianoche" y el "Querelle" fassbinderiano) y el legendario tema central de Vangelis. Se empeña en dejar caer mensajes de dudoso valor sobre la fe, la identidad y la patria.
A mí me gusta, por supuesto, la banda sonora y también la escena de introducción. La película me resulta entrañable, nostálgica, y su tratamiento del patriotismo es puramente romántico. Supongo que no es gran cosa, pero tiene un par de escenas memorables. Como dije, la primera, con los corredores en la playa al ritmo de la famosa canción me parece fantástica.
Sorprendentemente David Puttnam se llevó el Oscar por esta película y luego se lo negaron en "La Misión" donde sí que se lo merecía. De "Carros de fuego" solo me gusta la magnífica banda sonora de Vangelis.