Es lo que dice Raccordboy, un ejercicio de estilo. Lo mejor es el magnífico guión de Mamet, con unos diálogos tan macarras como ágiles, llenos de cinismo, y unos giros en la trama tan inesperados como inteligentes; y por supuesto, la maravillosa interpretación de Gene Hackman, en la piel de un ladrón viejo, cada vez menos efectivo, pero que piensa jugarse la piel en un último y peligroso golpe. Su ritmo trepidante y ágil ayudan a convertirla en una película entretenidísima, que se ve con mucho agrado, y que, aunque no resulta en ningún momento decepcionante, quizás se echa de menos un poco más de profundidad. En todo caso, está bastante bien.