Efectiva comedia, bien escrita, dirigida e interpretada, aunque, no sé porque, no me llegó a hechizar del todo. Lo más divertido: el personaje del coronel alemán que no deja de meter la pata y la parte final en el teatro.
La verdad es que como sátira del nazismo me gustó bastante más El Gran Dictador, de Chaplin.
Una de las grandes farsas de la historia del cine. Con "el gran dictador", forman dos comedias antinazis que se complementan divinamente. Lombard hace su mejor papel en u última película, y todo el resto del reparto se acerca a la perfección. Un humor mas inteligente si cabe que en otras películas del genio alemán. Mi escena favorita es en la que Jack Beny se entrevista con el coronel Ehrhardt, y mas tarde cuándo le matan y él mismo Beny tiene que hacer del coronel, dios, es que lo hace exactamente igual!, genial. ¡Viva Lubitsch!