Es que es raro de cojones. Como decía el propio Vigo, no es un documental, sino un "punto de vista documentado". El director atrapa con su cámara imágenes de la realidad diaria de Niza y las convierte en metáforas, símbolos, sensaciones e ideas; o sea, somete la realidad a su punto de vista para hacer cine, ficción. Conviene verlo con música.
Al principio se me ha echo aburrido, aunque cuando he empezado a darme cuenta de la simbologia me ha gustado bastante y no me ha costado entrar en él, memorable la escena del desfile con la vieja a la que tiran flores que caen entre las mierdas de los caballos.
Corto documental que mezcla formidablemente realismo, surrealismo y poesía visual para brindarnos el estancamiento en que se halla la sociedad de clases y la decadencia de la burguesía y sus costumbres. Genialmente dirigido, planificado, montado, de gran riqueza simbólica.