La película con la que todos aprendimos a elaborar exquisitos tragos al compás del inigualable "swing" del Dios Cruise. Él, y solo él puede regalarnos tamaña muestra de talento y virtuosismo: de día estudiar en la universidad y de noche ser el mejor y el más encantador barman de la ciudad, trabajar en los lugares de mejor onda, lidiar de taquito con el suicidio de su amigo (ups! spoiler) y, de paso cañazo, encamarse con cuanta mujer bella se le cruze. Amigos, a eso llamo tener ESTILO, y todo lo demás son cuentos chinos. Gracias Tom por la magia....
Pd: hablando en serio, esta película es un típico ejemplar del cine ochentoso basura. Penosa y harto caducada (por suerte).