Es mala, tan mala como la segunda, pero me la esperaba peor. La primera parte es la única que aprobaría, aún sin ser gran cosa, es una decente cinta de terror psicológico bastante infravalorada. La segunda ya tiraba más hacia el slasher adolescente, y esta tercera es una mezcla rara de las dos anteriores, con un enlace en el argumento con las dos anteriores entregas un tanto metido con calzador, pero que los fans de la saga lo agradecerán.
En el lado positivo es que entretiene, y tiene alguna que otra escena de suspense conseguida, y alguna muerte llamativa, además el maquillaje del Boogeyman mola. Pero la cagan cuando meten el ordenador por medio, como esos reflejos de la cara del boogeyman en ciertos cristales que se notan que está hecho por ordenador, además de tener poco sentido. También se lo curran en algunas escenas de inundación de sangre pero la cagan cuando meten sangre hecha por ordenador que se nota bastante.
Las actuaciones son malas, pero la protagonista es la única que se salva haciendo una decente actuación. Por lo demás más de lo mismo, la historia del Boogeyman se traslada al campus y creer en el te hará morir, con un final un tanto predecible y típico, pero bueno, era de esperar.